Antes de que se nos olvide jugar... La importancia del juego libre
Alfareros de papel
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La importancia del juego en la infancia
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¿Por qué es importante el juego en la infancia?
Casi todo lo que necesitaremos de adultos se ensaya antes jugando. Por eso la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho al juego y a las actividades recreativas propias de la edad (art. 31). El propio Comité de los Derechos del Niño ha mostrado su preocupación por el escaso reconocimiento que los Estados dan a ese derecho. Jugar no es sólo diversión, es auto regulación, autoconocimiento, aprendizaje de destrezas sociales y desarrollo cognitivo.
El juego es un acto natural, intuitivo y creador. Preservar el juego libre y proteger el asombro que, dicho sea de paso, suelen ir de la mano, es tan necesario para la salud emocional como para el desarrollo de las habilidades cognitivas. -
¿Cómo ayuda el juego a construir vínculos?
"No existe tal cosa como un bebé", decía Donald Winnicott que donde hay un bebé hay siempre alguien que lo cuida. Nadie se construye solo y el juego es, sin duda, el primer espacio donde se practica la dependencia capaz de forjar la independencia.Winnicott describió también algo muy bonito: la capacidad de estar a solas se aprende en presencia de alguien. El niño o niña que juega absorto mientras un adulto está cerca, sin interrumpirle, está aprendiendo que puede explorar sin miedo porque no está solo. Esa seguridad es la base de la red emocional que luego sostiene amistades, parejas y trabajo en equipo. Esperar el turno, ceder, negociar las reglas, perder sin que se acabe el mundo y reparar las consecuencias de una pelea, se ensayan jugando. -
¿Cómo ayuda el juego a conocerse?
Para muchos estudiosos de la psicología infantil, jugar es el espacio donde la persona se despliega y crea. Es esa dimensión poderosa del jugar donde niñas y niños descubren qué les gusta, qué les da miedo y cuánto son capaces de aguantar antes de rendirse.
Los juguetes y juegos abiertos, como una pieza de madera, una figura con rostro neutro o una torre que se puede derribar, invitan a los niños y niñas a proyectar sus emociones. A poner algo propio en el relato y los conflictos que escenifican y desarrollan durante el juego: Es justo allí, en ese espacio lúdico y en esos momentos de juego natural, donde empieza a construirse la identidad. Somos porque jugamos. -
¿Qué es el acortamiento de la infancia y qué papel tienen las pantallas?
En el abigarrado e hiper estimulado mundo moderno, existe una creciente tendencia a empujar a los niños a salir de la infancia cada vez más tempranamente. Entre agendas repletas de extraescolares, deberes colmados de objetivos de aprendizaje, y el creciente consumo de contenidos pensados para adultos, la verdad es que el tiempo de juego libre es cada vez más corto y menos libre. Es en ese contexto de saturación y agotamiento donde las pantallas se presentan a menudo como la mejor vía de aprendizaje y de ocio, probablemente porque demanda menos de los niños y niñas y de sus familias. Es una respuesta inmediata y absorbente que ocupa todos los espacios y debilita la capacidad natural de los niños a imaginar y socializar.Son muchos los estudios de prestigiosas Universidades y neuro-psicólogos los que abogan con preocupación por la necesidad de retrasar el contacto de los niños y niñas a dispositivos electrónicos. La Asociación Española de Pediatría, por su parte, también recomienda el uso de cero pantallas hasta los 6 años porque no existe un tiempo seguro de uso en edades tan tempranas. A partir de los 6 y hasta los 12 años, establecen como máximo un uso de una hora diaria, señalando una fuerte asociación entre el tiempo de pantalla que consumen los padres con el de sus hijos: lo que hacemos pesa más que lo que decimos. -
¿Qué papel tenemos los adultos en el juego de los niños y niñas?
Tenemos que partir de una premisa fundamental, y es que la infancia no se protege sola. Hace falta que alguien guarde, preserve y promueva el tiempo y el espacio de juego de niños y niñas. Y sí, a veces es importante que nos sentemos a jugar. El juego libre necesita espacio, tiempo y en algunas ocasiones actores más allá del niño o niña que juega. Porque "tomarse" un café invisible o ser ese paciente al que le duele la tripa, permite que nuestros peques desarrollen el juego, su juego. Estar sin intervenir es importante y a veces intervenir bajo la demanda del juego que ellos construyen, también lo es.
Es por ello que te invitamos, papá, mamá, maestra, cuidador, abuela o abuelo a formar parte de ese escudo necesario que protege el juego de nuestros peques ¿cómo? pues quizás poniendo facilidades a lo siguiente:- Reservando un rato diario sin pantallas ni objetivos para que niños y niñas se aburran y creen escenarios de juego propio.
- Eligiendo juguetes que dejen y ofrezcan espacio real a la imaginación.
- Jugando sin dirigir: dejando que sea la niña o el niño quien ponga las reglas y nosotros siguiéndolas.
- Aceptando que se derrumbe la torre, que el espacio de juego ocurra, incluso cuando nosotros creemos que es caótico (habitualmente hay un orden y un sentido minucioso) y volver a empezar, las veces necesarias, juntos.
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Una invitación llena de la experiencia de 23 años
Siéntate en el suelo, deja el móvil lejos y permite que alguien más pequeño/a que tú te explique las reglas. Síguelas y déjate llevar. Disfruta, porque es probable que descubras al instante que también tú necesitabas jugar.
Hasta la próxima, familias y ya sabéis, antes de que se nos olvide jugar, juguemos!




